La Cámpora santacruceña: dividida, sin votos y a la sombra del poder
Máximo Kirchner intenta mover fichas en un tablero que se le quedó completamente vacío. La conducción nacional pretende sostener influencia en la provincia que vio nacer al espacio, pero la realidad territorial le devuelve una postal de soledad y desconexión.
Hoy, a la orquesta camporista en Santa Cruz le queda un solo alfil en cancha: el cura Molina. El actual diputado nacional camina las calles con un nivel de conocimiento público tan bajo que resulta invisible para la mayoría de los vecinos. La muestra más clara de este desgaste se vivió días atrás en Río Gallegos: una convocatoria organizada por Matías Bezzi no logró reunir ni a veinte personas. Veinte militantes para escuchar a quien dice representar la conducción del espacio junto a Pablo González. El fracaso de asistencia no fue un hecho aislado; es el síntoma inequívoco de una estructura en fase de desmantelamiento.
La estrategia detrás de escena parece responder a un manual desgastado: dividir las aguas, medir el nivel de instalación de González y poner a caminar la provincia a un candidato desconocido para mantener la marca con vida. Sin embargo, el contexto político provincial expone las contradicciones del plan. La sintonía entre Máximo Kirchner y el gobernador Claudio Vidal es un secreto a voces, mientras que el propio González ya mantiene encuentros cara a cara en la Residencia Oficial, lejos de las cámaras y los flashes.

En este escenario, La Cámpora santacruceña intenta aplicar la vieja máxima de “divide y reinarás”, pero omite un detalle central: el mazo y las cartas hoy los maneja Vidal. ¿Hay un pacto de convivencia pensado para garantizar la continuidad del mandato actual? Es la pregunta que incomoda en los pasillos del poder y que cada día cobra mayor volumen.
La conclusión que deja el armado actual es contundente: La Cámpora en Santa Cruz dejó de competir para ganar y pasó a disputar su propia supervivencia. Con el cura Molina como única pieza visible en un tablero desierto, el jaque mate parece ser solo una cuestión de tiempo.